El sábado 14 de Enero de 2012 tuvimos una nueva oportunidad de disfrutar con el karate.
El evento en el que hemos tenido el placer de participar era un curso de karate y bio-energia impartido por el sensei Osamu Aoki y celebrado del Mora. En nuestro caso no era la primera vez que nos desplazamos hasta allí en estas fechas, ya que lo venimos haciendo asiduamente desde hace ya un par de años. Eso sí, esta vez el clima nos respetó en el viaje y no nevó.
Como era de esperar el curso no nos defraudó, pero no nos engañemos, ya que el haber participado en otros cursos con este excelente maestro no significa que dominemos los conceptos que trata de inculcarnos. El karate es una carrera de fondo y se trata de avanzar cada día un poquito, sin prisa pero sin pausa.
A lo largo de la mañana trabajamos durante mas de dos horas y media conceptos de desplazamiento del centro de gravedad y aplicación del karate, la mayor parte de este trabajo por parejas para conseguir un desarrollo mas real. Como os podéis imaginar las enseñanzas no se quedan en el kihon puro y duro, sino que van mas allá.
Durante la comida pudimos compartir experiencias con dos practicantes del estilo Shito-Ryu, que se animaron a asistir al curso y a los cuales quiero saludar desde aquí.
Durante la tarde trabajamos bio-energía. Nos centramos mucho es liberar tensiones y soltar todas esas partes del cuerpo de las cuales no tenemos conciencia. El resultado de toda la jornada fue excelente.
Josean Prieto y Raul de Dios
Al terminar el curso, el sensei Osamu Aoki no hizo entrega de un pequeño presente que trajo para todos nosotros de Tokio, un pañuelo con el grabado “Furinkazan”, del que os muestro una foto.
Furinkazan
風林火山 (fü-rin-ka-zan) es una frase-acrónimo que se podía ver en la bandera de guerra del ejercito de Takeda Singen y cuyo significado es aire, bosque, fuego, montaña. Pretende ilustrar la idea que él tenía de la estrategia: moverse veloz como el viento, permanecer silencioso como el bosque, atacar feroz como el fuego, ser una defensa inamovible como la montaña.
Finalmente tocaba coger el coche y volver a Irun, por delante nos esperaban 570km o unas 5 horas para poder anotar todo lo trabajado e intercambiar opiniones. Al fin y al cabo todo karateka tiene que desarrollar su parte investigadora en el mundo del arte.